No es tu deber mantener relaciones sexuales con tu esposo

Sobre el matrimonio o la vida en pareja existen y se fomentan una serie de mitos y reglas no escritas que dictan, cómo se debe mantener este vínculo, y cuáles son las responsabilidades de ambas partes, cayendo en una romantización nociva y a su vez en acciones que atentan contra la integridad, la libertad y el desarrollo psicosexual. 

Lo anterior resulta en una invisibilización de un problema grave, la violación marital o de pareja, que hace ver como una obligación el ignorar agresiones y negativas con el fin de satisfacer las necesidades sexuales de la pareja. Un tipo de violencia sexual común en el matrimonio, pero que se mantuvo en silencio por mucho tiempo, era visto como un deber de la mujer y la responsable de cumplir con éste aunque no quisiera, sacrificándose en ocasiones y en otras viendose en la necesidad de inventar excusas para no tener relaciones, al no ser suficiente un “no”.

Es una constante que la mujer sea forzada a mantener relaciones sexuales por parte de su pareja, según el INEGI, en México 8 de cada 10 violaciones son realizadas por la pareja de la víctima.

Es difícil para muchas mujeres reconocer que su pareja es violenta o que en ocasiones se ven obligadas a hacer cosas que no quieren incluso cuando se hace uso de amenazas, chantajes, fuerza física o se les obliga a hacer cosas que no les gustan cuando tienen relaciones sexuales.

“la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) declaró las relaciones forzadas dentro del matrimonio como delito de violación desde noviembre de 2005, ya que se atenta contra el libre ejercicio de la sexualidad.”

En términos jurídicos, delimitemos que la violación atenta contra los derechos sexuales y reproductivos del individuo que la sufre, siendo estos derechos los que le garantizan a las personas, sin importar su edad, etnicidad, identidad de género, orientación sexual, etc., a decidir sobre su actividad sexual ya sea, su sexualidad o su actividad reproductiva.

En México solía creerse que no se le podía considerar a la violación conyugal como tal, bajo el supuesto de ser “el ejercicio indebido de un derecho”. No obstante, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) declaró las relaciones forzadas dentro del matrimonio como delito de violación desde noviembre de 2005, ya que se atenta contra el libre ejercicio de la sexualidad.

Por lo que insinuar que un vinculo sexo-afectivo pueda desvirtuar los derechos sexuales y reproductivos es una idea completamente erronea, ninguna mujer puede perder derechos al comenzar una relación, ya sea matrimonio, concubinato o noviazgo, ni mucho menos su libertad sexual.

El Código Penal Federal sanciona este delito con una pena que es referida en el artículo 265 que sería prisión de ocho a veinte años, y estando regulado en el artículo 265 Bis, el cual dice:

“Si la víctima de la violación fuera la esposa o concubina, se impondrá la pena prevista en el artículo anterior”

En la Ciudad de México este delito está tipificado dentro del artículo 174 del Código Penal para el Distrito Federal, que en su cuarto párrafo dice:

“…Si entre el activo y el pasivo de la violación existiera un vínculo matrimonial, de concubinato o de pareja, se impondrá la pena prevista en este artículo, en estos casos el delito se perseguirá por querella”

Siendo la pena referida una de prisión de seis a diecisiete años y, según el último párrafo del artículo 175 del mismo código, si se ejerciera violencia física o moral, la pena se aumentará en una mitad.

Las mujeres que sufren de este tipo de violencia sexual por parte de sus parejas, suelen estar amenazadas, sentirse avergonzadas o con miedo, la mayoría de las violaciones  ni siquiera son reconocidas como tal o no llegan a ser denunciadas ante un Ministerio Público.

Existen instituciones tanto públicas como privadas que lo combaten y que distribuyen información; brindan apoyo psicológico o legal; y ofrecen una red de apoyo a las mujeres que han sufrido este tipo de violencia marital, sumado de grupos sociales feministas y a favor de los derechos de la mujer, que dan acompañamiento ante los procesos de denuncia y posteriores.

En Casa Gaviota trabajamos por la erradicación y atención de todos los tipos de violencias en contra de la mujer.

Recuerda que: Los ordenamientos mexicanos e internacionales reconocen, garantizan y defienden la voluntad de la mujer a consentir o negarse a realizar prácticas sexuales cuando ella lo considere necesario, sin importar el vínculo amoroso o afectivo que tenga con la persona que lo solicita, no es no.

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